El glamping te da la comodidad de llegar a un alojamiento ya montado -tiendas safari, domos, burbujas, yurtas, cabañas elevadas, etc.- con cama real, ropa de cama, baño privado o de fácil acceso, electricidad, calefacción o aire acondicionado y muchas veces cocina equipada, sin necesidad de cargar carpa, colchonetas ni sacos de dormir, ni de armar nada. También ofrece mayor protección frente a la lluvia, el viento, el frío o el calor, menos exposición a insectos y animales, y una sensación de mayor seguridad, algo valorado especialmente por quienes recién empiezan a acampar, familias con chicos o personas mayores. La mayoría de las unidades son independientes, con terraza o fogata propia, y algunas incluyen limpieza, desayuno o actividades organizadas. En definitiva, es la forma de disfrutar la naturaleza sin el trabajo ni el equipo especializado que exige el camping tradicional.